Mi nueva palabra favorita
Me encanta ver como se regodean en sus propias palabras.
Como si fuesen la verdad absoluta, como si fuesen ley.
Me fascina ver como matizan sus observaciones con desprecio y como se llenan la boca aclarándote él porque de su declaración y como remediarlo con sus consejos de persona crecida en la soberbia.
Pero están juzgando con una venda en los ojos.
Tienen un corazón ciego y una mente coja.
No puedes dar sentencia a los demás sin haberte sentenciado a ti mismo antes bajo el yugo de la objetividad. Si no quemas ese velo de egolatría que te cubre, tus opiniones no serán mas que prejuicios sobre los demás.
¡ En parte los envidio! ¡ Quién se pudiese creer el centro del universo!
¡ Quién fuese capaz de obviar, olvidar sus propias imperfecciones!
Debe de ser un sentimiento grandioso sentir que tu no puedes errar porque el mundo entero gira sobre ti.
Por encima de una buena conversación disfruto observando a los demás. Aprendo de sus gestos, de sus reacciones, sus palabras. Cuando llevas mas de diez años en silencio cubriéndote de secretos ajenos descubres que no hay nada nuevo, que nada ya en la vida podría sorprenderte. Todos se guían por un esquema simple de satisfacción similar.
Estoy empezando a aborrecer el orden, las creencias por las que se rigen, la sociedad que nos ampara y nos limita. Porque se empeñan en cortarnos las alas nada mas llegar a este mundo.
Todos esperan que hagas lo que te toca según tu posición y si no lo haces... eres un demente. Estas loca.
Si tienes una opinión distinta al resto, si quieres alzarte sobre ellos... eso es que estas equivocada.
Las cosas no funcionan así, me dicen con frecuencia. Te dejan con la sensación de que las piezas de tu reloj interno funcionan del revés.
No importa, ya tengo mi nueva palabra favorita. Es la palabra de este nuevo año que se avecina, y es, Caos.
Como si fuesen la verdad absoluta, como si fuesen ley.
Me fascina ver como matizan sus observaciones con desprecio y como se llenan la boca aclarándote él porque de su declaración y como remediarlo con sus consejos de persona crecida en la soberbia.
Pero están juzgando con una venda en los ojos.
Tienen un corazón ciego y una mente coja.
No puedes dar sentencia a los demás sin haberte sentenciado a ti mismo antes bajo el yugo de la objetividad. Si no quemas ese velo de egolatría que te cubre, tus opiniones no serán mas que prejuicios sobre los demás.
¡ En parte los envidio! ¡ Quién se pudiese creer el centro del universo!
¡ Quién fuese capaz de obviar, olvidar sus propias imperfecciones!
Debe de ser un sentimiento grandioso sentir que tu no puedes errar porque el mundo entero gira sobre ti.
Por encima de una buena conversación disfruto observando a los demás. Aprendo de sus gestos, de sus reacciones, sus palabras. Cuando llevas mas de diez años en silencio cubriéndote de secretos ajenos descubres que no hay nada nuevo, que nada ya en la vida podría sorprenderte. Todos se guían por un esquema simple de satisfacción similar.
Estoy empezando a aborrecer el orden, las creencias por las que se rigen, la sociedad que nos ampara y nos limita. Porque se empeñan en cortarnos las alas nada mas llegar a este mundo.
Todos esperan que hagas lo que te toca según tu posición y si no lo haces... eres un demente. Estas loca.
Si tienes una opinión distinta al resto, si quieres alzarte sobre ellos... eso es que estas equivocada.
Las cosas no funcionan así, me dicen con frecuencia. Te dejan con la sensación de que las piezas de tu reloj interno funcionan del revés.
No importa, ya tengo mi nueva palabra favorita. Es la palabra de este nuevo año que se avecina, y es, Caos.


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